¿Cómo podemos tratar la fascitis plantar?

La fascitis plantar es una de las afecciones más comunes que aquejan a los pies y que consiste en un dolor localizado en el talón del pie que puede estar presente en uno o en ambos a la vez.

Las causas de este dolor son multifactoriales, es decir no es una sola la causa por la que se produce, tal y como señala Bernabé López, podólogo y vocal de Córdoba del Colegio Profesional de Podólogos de Andalucía, “en esencia, lo que ocurre es una inflamación de la inserción o entesis (de ahí que también podamos ser diagnosticados de entesitis) de los músculos más importantes de la planta del pie. Esta inflamación se produce por un exceso de tensión en esa zona. Ahora bien, es aquí donde entran a formar parte distintos factores causantes de esa tensión excesiva”, explica López.

Entre las causas más frecuentes destaca:

  • Realizar una caminata con un calzado no adecuado o incluso descalzo por la playa.
  • Un exceso de entrenamiento o correr sin unas nociones mínimas de técnica de carrera. El experto señala que cuando aparece en deportistas, podríamos hablar de fasciosis (una degeneración y no una inflamación de la fascia plantar, pero con sintomatología similar).
  • Un pie demasiado plano y/o valgo, o con demasiado arco.
  • Tener un acortamiento de la musculatura de la cadena posterior del cuerpo, que a su vez puede estar propiciada por factores genéticos que condicionan la falta de elasticidad o malas posturas que conllevan esta limitación.

Los síntomas de la fascitis plantar son fácilmente reconocibles y se caracterizan, tal y como destacan los expertos consultados por CuídatePlus, por un dolor punzante en el talón (en uno o los dos pies) especialmente durante los primeros pasos del día o aquellos que damos al incorporarnos tras un periodo de descanso. “Este dolor en cada persona puede tener una intensidad diferente, llegando en algunos casos, por ejemplo, a ser invalidante para el desarrollo de la actividad laboral”, advierte Javier Ruiz, podólogo y vocal de la Junta de Gobierno del Ilustre Colegio Oficial de Podólogos de la Comunidad Valenciana (Icopcv).

Además, López añade que el dolor es más o menos intenso dependiendo del estadio en el que nos encontremos y de la actividad del día anterior. “No es normal que el dolor vaya más allá de los límites del talón ni que ocurra sin apoyo y puede ser difícil a la palpación concretar en qué punto del talón está el dolor”, apostilla.

¿Qué podemos hacer para tratar el dolor?

Los expertos señalan que el dolor asociado a la fascitis plantar puede llegar a ser muy incapacitante, por lo que es fundamental tratarlo cuando antes.

Para empezar, el vocal de Córdoba indica que siempre debemos empezar el tratamiento del dolor consiguiendo una posición cómoda de trabajo para los músculos plantares. “Haremos un estudio de la pisada y del apoyo para a partir de ahí recomendar algunos ejercicios específicos o bien haremos unos soportes plantares. Una vez consigamos mejorar la posición de trabajo de esta musculatura, a veces puede persistir un dolor residual que es posible eliminar con alguna infiltración”, comenta.

Ruiz además insiste en dos recomendaciones: por un lado, elegir correctamente el calzado, teniendo en cuenta que el tacón debe estar presente sin exceder de los 4-5 cm (desaconseja el uso de calzado plano). “En el caso de querer una altura mayor podría ser siempre que estuviera compensado a nivel del antepié, para que la inclinación del pie sea la misma se esté a más o menos altura”, apostilla.

Por otro lado, insiste mucho en la necesidad de coger el hábito de estirar los gemelos diariamente, con la rodilla totalmente extendida; para ello existen varios ejercicios, siendo uno muy eficaz ayudarse de un escalón y dejar que sea el peso del cuerpo quien haga el trabajo.

¿Una vez tratada puede volver a aparecer?

Sí, de ahí la importancia de llevar un estilo de vida saludable y estar alerta en el futuro una vez que se ha producido el diagnóstico.

“Nuestras cadenas musculares tienen la debilidad de provocar una fascitis siempre que se sometan a un cambio, e incluso sin cambio alguno. Nuestros músculos pueden estar trabajando de manera incómoda durante mucho tiempo hasta que se rebasa la capacidad de adaptación. A partir de aquí en cualquier momento puede volver a aparecer la inflamación por una nueva causa pero que tiene como punto diana, como punto débil, esa zona del talón”, advierte López.

Sobre si se puede prevenir, aunque la prevención es complicada, Ruiz insiste en mantener un estilo de vida activo evitando en lo posible el sedentarismo y por tanto el exceso de peso. “Cuanta más carga ahorremos al pie, mejor”.

¿Qué medidas deben tomar los deportistas?

Con el fin de evitar que aparezca la fascitis plantar López recomienda que en el caso de deportistas que se inician en la carrera a pie, pidan consejo al podólogo sobre el tipo de calzado más adecuado para su forma de pisada, tipo de terreno y cantidad de kilómetros previstos en la rutina de entrenamiento.

“De la misma manera será importante ponerse en manos del podólogo siempre que se haga un cambio importante de rutina como pueda ser iniciarse en el senderismo, cambiar la carrera en asfalto por la carrera por campo o montaña y viceversa; cuando se haga un incremento notable en el número de kilómetros o si se decide cambiar el estilo de correr y pasar a correr descalzo, con calzado minimalistas, o maximalista”, especifica López, quien señala que cualquiera de estos cambios intensificará el trabajo de los músculos plantares incrementándose la posibilidad de aparición de fascitis.

Otro aspecto muy importante que destaca el vocal de la Junta de Gobierno del Icopcv es estirar siempre que realicemos una actividad deportiva. “Estirar es una actividad tan importante como el deporte en sí mismo; si la musculatura se encuentra retraída, el gesto deportivo puede verse perjudicado, por tanto, el esfuerzo se incrementará pudiendo lesionarnos con mayor facilidad”.

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